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lunes, 20 de mayo de 2013

UNA DÉCADA DE KIRCHNERISMO

En la semana en que se cumplen 10 años del gobierno kirchnerista compartimos en El Envión un balance de la última década. 
Dos miradas sobre la etapa política que se abrió en el país a partir de la llegada de Néstor Kirchner al poder el 25 de mayo de 2003, de la mano del líder del Movimiento Evita, Fernando “Chino” Navarro, y el sociólogo Marcos Novaro, coautor del libro “Vamos por todo”.  


En diálogo con Leonardo Mindez, el sociólogo Marcos Novaro repasó algunos temas que aborda en su libro “Vamos por todo” en el que analiza, junto al economista Eduardo Levy Yeyati, las 10 medidas más decisivas del gobierno kirchnerista. Novaro aseguró que el aniversario de estos 10 años de gestión marca un momento interesante porque llegó el punto en que “el kirchnerismo ya no habla de la historia de otros sino que tiene que hablar de su propia historia”, lo cual consideró “problemático” para el oficialismo dado que “ya es muy difícil decir que los problemas son el resultado de los gobiernos previos”.  

A la hora de hacer un balance sobre la gestión gubernamental el sociólogo se mostró a favor de “encontrar un punto medio” en el que se reconozcan tanto los logros del Gobierno como “la cantidad de oportunidades desaprovechadas”. Recalcó que “los Kirchner tuvieron una etapa más institucionalista al comienzo, cuando tenían menos poder” y luego, cuando consiguieron concentrarlo, “se volvieron cada vez más delegativos”, aunque aclaró que “la idea de que el Presidente tiene que manejarlo todo es algo que Néstor tenía en la cabeza desde el principio.”  

Consultado por el sentido de la frase que da título a su último libro, Novaro dijo que el ‘Vamos por todo’ resume una fórmula tan inespecífica que se vuelve efectiva como bandera política  “Uno puede cargar el sentido de la frase con cualquier cosa, desde reformar la Constitución hasta expropiar las empresas extranjeras que no invierten” señaló. Pero no tardó en señalar que, desde que Cristina acuñó la frase en 2012, “hemos tenido una agenda cada vez más radicalizada, con apuestas que son a todo o nada”, y ligó la “muletilla” oficial con un uso cada vez mayor de la política de los cepos: el cambiario, el publicitario, el comercial.  

Sin embargo, el analista no dejó de reconocer que la llegada del kirchnerismo  al poder trajo algunas bondades al sistema político argentino. “Para un país que ha tenido un enorme problema de inestabilidad, los Kirchner lograron crear un poder político muy estable. Y eso es lo que más valora la gente en muchos sentidos. Incluso a los que no les gusta el kirchnerismo dicen ‘Estos tipos saben gobernar’. Hay que reconocer que los Kirchner resuelven los problemas. Serán brutales pero saben hacer las cosas. Hay que darle cierto reconocimiento en eso” concluyó.


Por su parte, el diputado bonaerense y líder del Movimiento Evita, Fernando “Chino” Navarro, hizo su propio balance sobre los 10 años de gobierno kirchnerista y anticipó parte de los festejos que organiza el oficialismo para el próximo fin de semana, incluida la televisación del filme inconcluso de Adrian Caetano sobre la vida de Néstor Kirchner, que la semana pasada se filtró en la redes sociales.

“Vamos a celebrar una década que consideramos la mejor que hemos tenido en el marco de la democracia del ‘83 para acá. Una década ganada que nos da una plataforma para trabajar por lo que falta, que también es mucho" admitió. “Estamos trabajando para movilizar cerca de 80 mil compañeros de todo el país" estimó sobre la jornada del próximo sábado 25 de Mayo.  

El dirigente del Movimiento Evita citó tres cuestiones a la hora de explicar lo que el oficialismo ya bautizó como la 'década ganada’. “Cuando Néstor Kirchner asumió en el 2003 teníamos tres problemas centrales para resolver: el hambre, la comida del día a día; la pobreza; y el trabajo. Hoy esos tres temas están resueltos, no en un 100%, pero en materia de pobreza, exclusión y condiciones de trabajo, estamos en una situación muy por encima, muy superior, a lo que pasaba diez años atrás” señaló.

Navarro se pronunció además sobre las denuncias de corrupción que involucran  el empresario Lázaro Báez, muy ligado a los Kirchner en Santa Cruz, y que empezaron a cobrar forma en el último mes a partir del programa de Jorge Lanata. “Nosotros no vamos a defender a ningún corrupto, aunque sea más o menos amigo nuestro” dijo, y aclaró: “Yo por Néstor y Cristina Kirchner pongo las manos en el fuego. Ni se me ocurre pensar que son corruptos. Sino, no militaría junto a ellos".

Por último se refirió a la película inconclusa de Adrian Caetano sobre la vida de Néstor Kirchner, y dijo que el pedido de la Presidenta para que proyecten el material original del director lo tomó completamente por sorpresa. Aseguró que lo ocurrido con la película “demuestra que el Gobierno nunca nos dijo qué teníamos que hacer o dejar de hacer” y que nunca hubo ni censura ni ningún "comisario político”.
Antes de despedirse Navarro anticipó que la versión de Caetano, tal como se filtró en las redes sociales, va a ser proyectada en televisión abierta el próximo domingo 26 de mayo. “Espero que no digan que es para competir con Jorge Lanata” bromeó.


lunes, 29 de octubre de 2012

BALDOMERO "CACHO" ÁLVAREZ: "DANIEL SCIOLI VA A CONTINUAR LAS COSAS QUE NESTOR KIRCHNER HIZO BIEN"

Cada tanto se toma unos días para descansar en un Centro Adventista de Entre Ríos, tal como este último fin de semana, a donde viajó para descansar de la intensa actividad política. Principal referente de la agrupación sciolista La Juan Domingo, aprovechó la oportunidad para reivindicar la figura de Omar Bruzzo, histórico dirigente radical que fue su contrincante político en Avellaneda durante muchos años y que falleció la semana pasada. “Bruzzo era una persona de bien, un hombre que dejó su vida en la política. Le dio mucho al radicalismo y también a la ciudad de Avellaneda” expresó.
Antes de despedirse musicalizó el programa con el clásico de The Rolling Stones, “Miss You”, aunque aclaró que no es un fanático stone y que también admira y escucha a Los Beatles. .
Este lunes Baldomero "Cacho" Álvarez de Olivera, senador provincial de Buenos Aires por el Partido Justicialista, dialogó en vivo en El Envión.

El senador y principal impulsor de la agrupación La Juan Domingo reafirmó las aspiraciones presidenciales de Daniel Scioli y aseguró que el espacio político que lidera el gobernador bonaerense se prepara para participar en una interna con el kirchnerismo de cara a las elecciones del año próximo.
“Daniel tiene una responsabilidad como gobernador de aquí al 2015 y tiene que trabajar y cuidar la gobernabilidad de la provincia. Pero eso no quiere decir que nosotros, los que creemos que Daniel tiene que ser candidato en el 2015, no podamos confrontar el año que viene. Estamos dispuestos y queremos ir a internas. Aspiramos a que se den las condiciones para que podamos participar de la interna del Frente para la Victoria y así poder presentar nuestros candidatos, que en muchos casos entendemos son los mejores” dijo.

En tal sentido consideró que “la interna es la única manera de que los candidatos se legitimen“ y que por eso todos aquellos que quieran postularse en 2013 también deberán presentarse a competir.

El ex intendente de Avellaneda señaló además que “Daniel Scioli es una persona de consenso que en este tiempo, gobernando la provincia de Buenos Aires, ha demostrado que tiene capacidad.” Recordó que el gobernador “fue elegido por Néstor Kirchner en dos oportunidades”, tanto para la vicepresidencia de la Nación como para la gobernación que aún ejerce, y que por lo tanto “seguramente va a continuar con las cosas que Néstor hizo bien”, más allá de que Scioli tenga “su propia impronta”.

Álvarez también dejó entrever algunos contrastes entre las gestiones de Néstor y Cristina Kirchner, aunque prefirió referirse a la gestión del ex Presidente por considerar que sólo durante su gobierno tuvo un cargo ejecutivo mientras que durante el mandato de Cristina “no tuve la suerte de ser gobernante”. Para el senador del PJ bonaerense “Néstor fue el que le dio el puntapié inicial a la Argentina que estamos viviendo, por eso reivindico la génesis de todo esto que fue él.”

Además, coincidió con las declaraciones del jefe de gabinete bonaerense, Alberto Pérez, quien en los últimos días aseguró que la relación entre Daniel Scioli y su vicegobernador Gabriel Mariotto está más aceitada que hasta hace unos meses. “Va mejorando de a poco y ya no es tan inestable” aseguró.
“Mariotto tiene su mirada y plantea su política, lo que pasa es que a veces se confunde al Senado de la provincia, que es un cuerpo colegiado donde no hay jefes, somos todos iguales” dijo. Y aclaró que “seguramente el comienzo de su gestión y por su falta de experiencia en cuerpos colegiados, hizo que Gabriel por ahí tuviera algún encontronazo". Sin embargo aseguró que el vicegobernador “tiene toda la buena voluntad y las ganas de que esto cambie”, en referencia a la relación con Daniel Scioli.

También conversamos con Cristina Mirabelli, historiadora del barrio de Olivos, quien se refirió a su investigación sobre la Quinta Presidencial. Contó que la Residencia donde vive el primer mandatario de la Nación perteneció a la familia Azcuénaga - al que caracterizó como " el comerciante más rico del Virreinato" - y se fue heredando durante 200 años, hasta que en 1918 fue donada al Estado Nacional. "En ese entonces los presidentes vivían en su casa. Era la época de Alvear, de Yrigoyen, y venían temporariamente a la Quinta a hacer alguna visita. En ese momento no existía Pinamar o Cariló, entonces venían a veranear aquí" bromeó. Y explicó que recién a partir del gobierno de Aramburu, ya todos los presidentes se instalaron en la Quinta dado que “la sociedad argentina ya no estaba como para que el Presidente viviera en su casa.”
La Residencia de Olivos fue la primera obra que hizo Prilidiano Pueyrredón, con un marcado estilo ecologista, y a pesar de las numerosas reformas que le hicieron principalmente los Presidentes Justo, Castillo y Menem, aún se conserva como la casa más antigua de la zona de Vicente López.

lunes, 12 de marzo de 2012

“LA MANO DE BOUDOU ESTÁ EN CADA MOMENTO DE LA OPERACIÓN POR CICCONE”

Reparte la lectura del fin de semana entre las ediciones de Clarín, La Nación y Perfil, y algunos ensayos sobre diplomacia, como el caso de “China”, el último libro de Henry Kissinger al que está abocado estos días.
A la hora de trabajar con diputados de otro bloque se lleva muy bien con Alfonso Prat Gay, pero dice que no quiere tener nada que ver con Lilita Carrió. Tiene varios amigos ligados al Gobierno de Scioli, como el presidente del Banco Provincia, Gustavo Marangoni y valora algunas figuras jóvenes vinculadas al oficialismo, como Juan Manuel Urtubey y Sergio Massa, pero asegura que el kirchnerismo “no les va a dejar sacar la cabeza”.
Consciente de que será difícil avanzar con el pedido de juicio político al vicepresidente Amado Boudou en el Congreso, dice que lo importante es “plantear el desafío al kirchnerismo” y bromea: “Nosotros también somos Duros de Domar”.
El diputado del Frente Peronista, Eduardo Amadeo, habló en vivo con Leonardo Mindez sobre las distintas aristas del caso Ciccone.


En diálogo con El Envión, Amadeo aseguró que “hubo una maniobra consistente para apropiarse de manera ilegal de una empresa tan importante como Ciccone Calcográfica” y que “en cada momento de esta operación, Boudou está conectado de alguna manera. La mano del vicepresidente está en todos lados”.

El diputado respondió así a las explicaciones que ofreció Boudou en los últimos días, cuando confirmó que había intercedido ante la AFIP para que en Ciccone no se perdieran las fuentes de trabajo. “El vicepresidente no se ocupó de ninguna otra empresa para que no se perdieran las fuentes de trabajo. Quiere decir que de alguna manera tenía un interés personal. Esto en el Código Penal se llama negociaciones incompatibles” señaló Amadeo.

“Sería bueno que en lugar de refugiarse en las conspiraciones, Boudou viniera a dar la cara y demuestre que nosotros estamos equivocados. Aun así estaríamos muy contentos” expresó además.

A pesar de que es improbable que el pedido de juicio político prospere en el Congreso con mayoría oficialista, Amadeo aseguró que “con votos o sin votos vamos a seguir adelante porque lo importante es que el oficialismo explique por qué no lo traen a Boudou. Nosotros planteamos el desafío y son ellos los que tienen que explicar”.

Por otra parte, se refirió a la situación de la oposición y consideró que desde el Peronismo no kirchnerista “deberíamos volver a analizar algo parecido a lo que fue Unión Pro”, la alianza entre Macri y De Narváez que le gano a Néstor Kirchner en las elecciones de 2009, y por la que él mismo obtuvo su banca en Diputados.


Ademas, conversamos con Adriana Balaguer, periodista y autora del libro “Los Hijos del Poder”, que recorre las vidas privadas de diez personalidades cuyos padres marcaron la Argentina de los últimos años. Desde las historias de Dalma Maradona, Claudia Rucci y Antonio De la Rúa, entre otros, hasta los hijos del matrimonio presidencial, Máximo y Florencia Kirchner, el libro indaga en las vicisitudes y contradicciones de aquellos a quienes les ha tocado vivir con la impronta de un apellido a cuestas.
En el capitulo dedicado a los Kirchner, Balaguer trata el caso de Máximo y deja bien en claro que La Campora fue en realidad una pesada herencia de sus padres. “Máximo no inventó La Cámpora. Fue una idea de Néstor Kirchner junto a Dante Gullo, y a Máximo no le quedó otra que ocupar un lugar allí por ser el hijo de… El quería ser periodista deportivo y quedarse tranquilo en Santa Cruz, pero tuvo que levantar el perfil en los últimos tiempos a partir de la muerte de Néstor Kirchner” comentó la autora del libro.


lunes, 1 de noviembre de 2010

Luces y sombras de Néstor Kirchner

Por Leonardo Mindez

25 de mayo de 2003. Aquel Néstor Kirchner enamoraba. Recién comenzábamos a salir del abismo de 2001 y ese flaco desgarbado y estrábico con un discurso desordenado y sin clichés, por el que nadie daba dos mangos, tuvo la suerte de llegar a la Casa Rosada. Un hombre simple, que le huía a los protocolos y prometía recrear el valor de la política, de la palabra y las instituciones. Recuperar la autoridad presidencial, la igualdad ante la ley y la autonomía nacional. Respetar al adversario y a partir de su “verdad relativa”, como le gustaba decir, trabajar en la construcción colectiva de un país mejor. Diálogo y respeto, pero con convicciones firmes que no iba a abandonar en la puerta de la Casa de Gobierno, repetía. “Quiero una Argentina unida. Quiero una Argentina normal. Quiero que seamos un país serio”, culminó aquel discurso de asunción, antes de tirarse sobre la multitud en la Plaza, abrirse un tajo en la cabeza y tomarle juramento a sus ministros con una curita en la frente. Parecía un tipo simpático.
Un país normal... Los que disfrutamos de las cosas simples de los países normales nos ilusionamos con que nuestra Argentina se pudiese convertir en un país normal.
Kirchner hizo muchas cosas buenas. Hay que ser ciego para no verlo, cínico para no reconocerlo. Impulsó la transformación de una de las peores Cortes Supremas de la historia argentina en una de las mejores. Promovió la reapertura de los juicios a los represores impunes de la última dictadura. Renegoció con un coraje inédito la deuda externa. Se animó a no decirle siempre que sí a las naciones y corporaciones más poderosas. Reabrió las puertas a la discusión política y avanzó por el camino de la recuperación económica que se había iniciado antes de su llegada, con la devaluación de 2002. Aprovechó las arcas rebosantes de dinero gracias al nuevo boom agroexportador para llevar infraestructura y servicios a las zonas más olvidadas, jubilaciones a más de dos millones de viejos que no cobraban ni un peso y una asignación por hijo que no es universal, pero que es un paso fundamental hacia un país más justo.


Pero no sólo eso fue Kirchner.

Había también un Kirchner intolerante y manchado por la corrupción. Hay que ser muy ciego o estar muy fanatizado para no verlo. Los antecedentes ya estaban en Santa Cruz para el que los quisiese rastrear. Un Kirchner que prefería denostar a un periodista porque era incapaz de responder cómo hizo para convertirse en multimillonario ejerciendo la función pública durante dos décadas. Un Kirchner incapaz de explicar sus alianzas con los sectores más rancios de la corrompida ortodoxia sindical y los caudillejos provinciales y municipales exitosos en el arte de perpetuarse en el poder e incrementar su fortuna. ¿Será que en el fondo se sentía uno más de ellos? El Kirchner intolerante no lo era sólo con la prensa o la oposición. Era incluso peor con la tropa propia, a la que castigaba brutalmente ante el menor disenso. Por eso sus mejores hombres lo fueron abandonando en el camino y a su alrededor fueron quedando los mudos o los alcahuetes. Kirchner acaparó y verticalizó la toma de decisiones al extremo. No creyó necesario respetar a los otros poderes del Estado. Cuando tuvo mayoría en el Congreso, lo convirtió en una simple escribanía en la que no se debatía, sólo se convalidaban sus decisiones. Cuando quedó en minoría, hizo todo lo posible para evitar su funcionamiento. Otro tanto ocurrió con la Justicia, a la que hostigó cuando no falló a su gusto. Para Kirchner no había valores absolutos a defender. Los malos eran buenos si jugaban en su equipo. Y los mejores pasaban a ser los peores cuando decidían abandonarlo.
Legó a la ciencia política algunas invenciones de su cuño: el gobierno democrático sin reuniones de gabinete, el vocero presidencial mudo, las candidaturas “testimoniales” y el mandamás del bloque parlamentario que no ocupa su banca. Podríamos rebautizarlas para la historia: los ministros que no ministrean, los voceros que no vocean, los candidatos que no candidatean y el diputado que no diputadea. El summun: el traspaso del bastón presidencial entre conyugues, burdo disfraz de la eternización en el poder, inédito en las democracias modernas. Nada de todo esto, obviamente, forma parte del país normal que prometió.

Me tocó seguirlo de cerca por mi trabajo y admirar su energía avasalladora, infatigable. Un dirigente político todoterreno las 24 horas. Pero también padecí sus malos modos, su desprecio por los periodistas. En los últimos tiempos, hasta esquivaba el saludo en los encuentros casuales, una grosería impropia de su estatura.

Néstor Kirchner estuvo muy lejos de ser el héroe de la patria que pretende construir desde hace cinco días la prensa oficialista. Tampoco fue el ogro dictatorial que aseguran algunos columnistas y cierto gorilismo que iba camino a la extinción pero su retórica confrontativa ayudo a revivir.
Fue, con todo, un producto típico de esta tierra que respondió a esa increíble saga peronista de morir en plena faena, antes del inevitable ocaso.
Ya hay quienes intentan hacer un mito o una bandera de su figura.
Tal vez sería mejor que los contreras pudiesen reconocerle sus virtudes y los kirchneristas aceptaran lo dañino de su liderazgo. Consolidar los éxitos y enmendar los errores es la única manera de crecer como sociedad. Para que algún día seamos ese país serio, normal y unido que Kirchner prometió en 2003 y del que seguimos estando demasiado lejos.